¿De dónde surgió la maldad de algunos de esos hijos? ¿Nacieron con ella? ¿La hicieron brotar sus padres? ¿No habría chicos así en todas partes de la Europa de aquel tiempo, cuando la Gran Guerra aún no se había anunciado? ¿Solo en Alemania podría haber surgido el nazismo? ¿Qué clase de niños fueron los serbios que masacraron a los varones de Srebrenica?
¿Por qué el hombre se reprime? ¿Y qué emociones debe reprimir? ¿Dónde está el límite? ¿Qué hace diferentes unos sentimientos de otros? ¿Los buenos de los malos? ¿Por qué tienen que ser todos humanos?
La timidez y la sinceridad, casi infantil, me atrae. El deseo de cuidar, la ternura de acariciar, el poder de proteger. Y su cara me recordaba a la de ella, cuando su gesto y su pensamiento coincidían en quererme. Ahora, no es así. Cambió. Pero prefiero el recuerdo del pasado a la mezquindad del presente. Prefiero lo bueno.
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jueves, 18 de febrero de 2010
martes, 19 de enero de 2010
Sexo antediluviano
El que tenían los dinosaurios. Mañana hará una semana desde que descubrí otra vez aquello que - quizá - siempre he sabido, pero me resisto a aceptar.
Que un hombre - la mayoría - desea a las mujeres - cuantas más y más guapas, mejor - para copular y tener hijos que perpetúen sus genes.
Que las mujeres - la mayoría - desean, tarde o temprano, tener hijos. Y que lo harán con aquel hombre que esté en el momento y lugar adecuados junto a ellas.
Que hay solteros por convencimiento, por afición y por falta de decisión.
Que las probabilidades de enamorarte de la persona ideal son ínfimas.
Pero, ¿qué es lo ideal?
Enamorarse y desenamorarse. Hacer el amor y follar. Naturalmente. Pero a mí me engañaron culturalmente. Y todavía me lo creo. Me parece tan bonito...
Que un hombre - la mayoría - desea a las mujeres - cuantas más y más guapas, mejor - para copular y tener hijos que perpetúen sus genes.
Que las mujeres - la mayoría - desean, tarde o temprano, tener hijos. Y que lo harán con aquel hombre que esté en el momento y lugar adecuados junto a ellas.
Que hay solteros por convencimiento, por afición y por falta de decisión.
Que las probabilidades de enamorarte de la persona ideal son ínfimas.
Pero, ¿qué es lo ideal?
Enamorarse y desenamorarse. Hacer el amor y follar. Naturalmente. Pero a mí me engañaron culturalmente. Y todavía me lo creo. Me parece tan bonito...
Trío mediterráneo
Y después de tantos días - han pasado dos domingos - no son tantas las opiniones que pueda verter ahora sobre el asunto. Me refiero a si sería capaz de compartir a una mujer con otro hombre. Que supongo que sería posible, pues siempre he creído que incluso aquello que es muy improbable puede ocurrir.
En el Mediterráneo que, hoy, es poco probable que disfrute como lo hacían la cocinera, el vendedor de pisos y el camarero. Con niños que crecen. Con amores que pasan y vuelven porque nacieron para quedarse.
Fue una tarde agradablemente nostálgica de un futuro que es pretérito.
En el Mediterráneo que, hoy, es poco probable que disfrute como lo hacían la cocinera, el vendedor de pisos y el camarero. Con niños que crecen. Con amores que pasan y vuelven porque nacieron para quedarse.
Fue una tarde agradablemente nostálgica de un futuro que es pretérito.
sábado, 9 de enero de 2010
Noviembre, la revolución
Del arte contra el aburrimiento. No sé qué hay de atractivo en trabajar en un bar sirviendo platos para luego asombrar, espantar, extrañar, conmover a la gente. Pero algo de ello me atrae. ¿Crear? ¿Qué? ¿Para qué?
Podría crear una familia y, también, escandalizar, asustar, sonrojar, hacer reír a la gente.
Escribo porque no actúo, ni pinto, ni esculpo, ni canto. Porque espero que lo lea alguien mientras lo hago. Aunque no haya nadie más.
Por cada abandono, cada momento solo, se inicia una revolución pendiente en mi interior. Pero no la saco.
¿Todo es para nada? ¿Hay algo? ¿Eran los del grupo unos locos?
Podría crear una familia y, también, escandalizar, asustar, sonrojar, hacer reír a la gente.
Escribo porque no actúo, ni pinto, ni esculpo, ni canto. Porque espero que lo lea alguien mientras lo hago. Aunque no haya nadie más.
Por cada abandono, cada momento solo, se inicia una revolución pendiente en mi interior. Pero no la saco.
¿Todo es para nada? ¿Hay algo? ¿Eran los del grupo unos locos?
viernes, 8 de enero de 2010
Penumbra en la tierra
Jack es bueno y generoso y sus preguntas le bastan para seguir viviendo; su curiosidad está satisfecha, pues, para todas, tiene respuesta. Al verle, se diría que no esperase que pudiera amar a otra persona más que a nada.
Sin embargo, se enamora de Joy. Ella le hace preguntas a las que no puede responder. Le descubre otro mundo donde la experiencia es tan importante como las ideas. Y se da cuenta de todo lo que la vida le puede dar y él no ha buscado.
Encuentra la felicidad.
Pero la vida también tiene el poder de quitar. Él alecciona a la gente en sus conferencias; les dice que somos una escultura de piedra cincelada por el dolor, en la que cada golpe nos hace más maduros. Y, a veces, sentimos cuán fuerte puede ser el golpe del cincel.
Joy tiene cáncer. Quiere que él aprenda a vivir sin ella, a no aferrarse a las cosas, a dejar que vengan y se vayan.
Jack no tiene respuestas, ni las recibe de Dios. Y no comienza su aprendizaje hasta que ella deja de estar. Mediante la experiencia.
"El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces. Ese es el trato".
Sin embargo, se enamora de Joy. Ella le hace preguntas a las que no puede responder. Le descubre otro mundo donde la experiencia es tan importante como las ideas. Y se da cuenta de todo lo que la vida le puede dar y él no ha buscado.
Encuentra la felicidad.
Pero la vida también tiene el poder de quitar. Él alecciona a la gente en sus conferencias; les dice que somos una escultura de piedra cincelada por el dolor, en la que cada golpe nos hace más maduros. Y, a veces, sentimos cuán fuerte puede ser el golpe del cincel.
Joy tiene cáncer. Quiere que él aprenda a vivir sin ella, a no aferrarse a las cosas, a dejar que vengan y se vayan.
Jack no tiene respuestas, ni las recibe de Dios. Y no comienza su aprendizaje hasta que ella deja de estar. Mediante la experiencia.
"El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces. Ese es el trato".
lunes, 4 de enero de 2010
Pon un hijo en tu vida
Y olvidarás qué es la falta de compromiso. Eso le pasa a Will con Marcus. Pero mi sobrina tiene el doble de años que el chico y yo sigo buscando el compromiso que en mí no encuentran.
Coincido con Will en que cada cual debe ser capaz de gestionar su isla y coincido con Marcus en que es más fácil hacerlo en compañía.
Rebotan en mi cabeza las palabras de Christine. ¿Qué sentido tiene la vida si no tienes a nadie con quien salir a flote?
Hoy me voy a nadar.
Coincido con Will en que cada cual debe ser capaz de gestionar su isla y coincido con Marcus en que es más fácil hacerlo en compañía.
Rebotan en mi cabeza las palabras de Christine. ¿Qué sentido tiene la vida si no tienes a nadie con quien salir a flote?
Hoy me voy a nadar.
domingo, 3 de enero de 2010
Elige la esperanza
Eso hace Charlotte Gray, cuando el hombre que analiza las razones por las que quiere trabajar de espía en Francia le pide que le diga qué es más importante para ella: la fe, la esperanza o el amor.
Y lo adiviné. Sin embargo, pasados los meses, el objeto de su esperanza cambió. Lo que significaba que yo me quedaría sin ella.
También Aragorn, en la batalla del Abismo de Helm, eligió la esperanza, pues sin ella, nada se puede ganar.
Eso espero.
Y lo adiviné. Sin embargo, pasados los meses, el objeto de su esperanza cambió. Lo que significaba que yo me quedaría sin ella.
También Aragorn, en la batalla del Abismo de Helm, eligió la esperanza, pues sin ella, nada se puede ganar.
Eso espero.
sábado, 2 de enero de 2010
Triste aventurado
Tomo de mi diario sanador.
Ver a Diego Alatriste me ha animado a ser un héroe que ama a quien no puede conseguir, mata a los amigos que le han de traicionar y muere porque tiene que morir. Y a pensar, en vano, que podría reconquistar a quien se ha echado en brazos de un enemigo al que nunca conoceré.
No tengo el cuerpo para alegrías y sí para peligros que nunca he ido a buscar.
Ver a Diego Alatriste me ha animado a ser un héroe que ama a quien no puede conseguir, mata a los amigos que le han de traicionar y muere porque tiene que morir. Y a pensar, en vano, que podría reconquistar a quien se ha echado en brazos de un enemigo al que nunca conoceré.
No tengo el cuerpo para alegrías y sí para peligros que nunca he ido a buscar.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Encuentro romántico
En la tele un miércoles por la noche. William conoce a Anna, famosa actriz, y entre ellos surge un flechazo. Quizá su sonrisa sea demasiado grande como para que me enamore de ella - y bien sé lo que me atraen las sonrisas - pero entro en el juego y me identifico con él. A ello ayuda el hecho de que con dos mujeres ha estado y las dos le han dejado. Y cuando el guionista decide poner en boca del - en ese minuto de la película - afligido librero la afirmación de que las posibilidades de que un hombre y una mujer se enamoren son mínimas, la compasión que siento por mí se dispara. Aunque se preocupe de darnos esperanza con una pareja que demuestra dicha posibilidad.
Los inevitables malentendidos, resueltos incluso con el paso del tiempo, desembocan en un acto esperable de una persona equilibrada, de alguien a quien le importa la salud de su corazón y teme que tantos juegos malabares acaben por afectarle definitivamente. Dice no.
Pero el final feliz exige un sí, incluido el embarazo retratado en un tumbado sobre el regazo de él. Lo que todos - y yo - deseábamos.
El consuelo es que habré de esperar a esa tercera mujer, sea actriz o titiritera. Y saber que dejará su lugar de residencia para venir a vivir aquí.
¿Podría ser que mereciera tanto? Que tampoco me importaría marcharme allí.
Ah, en la vida real, Jeff, el novio actor y machista que tenía la chica, se convierte en el perfecto caballero que la seduce como ningún otro podría hacerlo.
Los inevitables malentendidos, resueltos incluso con el paso del tiempo, desembocan en un acto esperable de una persona equilibrada, de alguien a quien le importa la salud de su corazón y teme que tantos juegos malabares acaben por afectarle definitivamente. Dice no.
Pero el final feliz exige un sí, incluido el embarazo retratado en un tumbado sobre el regazo de él. Lo que todos - y yo - deseábamos.
El consuelo es que habré de esperar a esa tercera mujer, sea actriz o titiritera. Y saber que dejará su lugar de residencia para venir a vivir aquí.
¿Podría ser que mereciera tanto? Que tampoco me importaría marcharme allí.
Ah, en la vida real, Jeff, el novio actor y machista que tenía la chica, se convierte en el perfecto caballero que la seduce como ningún otro podría hacerlo.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Del verano al invierno
"Si no eres Summer, eres Winter", diría Tom a mi coprotagonista, si él saliera de la pantalla de cine. Si bien, sumados los días en que la unión fue real y los que mi cabeza ha seguido recreándose en ella, no hemos llegado a estar 500 días juntos. Por desgracia, nunca he necesitado estar muchos días con una chica para pensar en ella cuando se ha ido. Por propia voluntad.
Ella, aunque dijera que no, se ha convertido en Summer. Cierto que fue Autumn durante el otoño pero, ahora que ha llegado el invierno, la realidad se ha hecho carne en forma de un tío que es un 'conquistador magistral'. Odiaría sus clases, yo, que siempre fui alumno modelo.
Un psicólogo me dirá que hago algo mal cuando son ellas las que se alejan. Entre lloros, por la pena que sienten, animando, por la admiración que me tienen. Y yo me pregunto: "Si me quieren y me admiran, ¿por qué se van?". Quizá nunca se fueron; simplemente, permanecieron en su sitio. Tan lejos como mil kilómetros o tan cerca como seiscientos. Y ellas, prácticas, dirán: "Si no te veo al volver a casa, ni me puedes abrazar, ¿dónde quieres estar?".
La confianza, la que no me dan. La de dar tiempo para arreglar las cosas. Yo soy lento. Las distancias, largas.
Ella, aunque dijera que no, se ha convertido en Summer. Cierto que fue Autumn durante el otoño pero, ahora que ha llegado el invierno, la realidad se ha hecho carne en forma de un tío que es un 'conquistador magistral'. Odiaría sus clases, yo, que siempre fui alumno modelo.
Un psicólogo me dirá que hago algo mal cuando son ellas las que se alejan. Entre lloros, por la pena que sienten, animando, por la admiración que me tienen. Y yo me pregunto: "Si me quieren y me admiran, ¿por qué se van?". Quizá nunca se fueron; simplemente, permanecieron en su sitio. Tan lejos como mil kilómetros o tan cerca como seiscientos. Y ellas, prácticas, dirán: "Si no te veo al volver a casa, ni me puedes abrazar, ¿dónde quieres estar?".
La confianza, la que no me dan. La de dar tiempo para arreglar las cosas. Yo soy lento. Las distancias, largas.
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